Descubrí que había alguien más en tu corazón cuando me llamaste por su nombre entre sueños y me dijiste que me amabas a mi no a ella, que es lo opuesto a mi, lo opuesto a lo que pedías siempre y aqui estoy, sentada en la sala de la casa que compartimos llorando desconsoladamente con el gato en las piernas maullando desesperado por que no entiende que sucede intentando secar mis lágrimas y tratando de recomponerme por qué se que estás a punto de llegar y tengo que aparentar.